Los síntomas del SIDA son básicamente el resultado de enfermedades que no suelen desarrollarse en individuos con sistemas inmunitarios sanos. La mayoría de estas enfermedades son infecciones causadas por bacterias, virus, hongos y parásitos que normalmente son controladas por los elementos del sistema inmunitario que daña el VIH. Las llamadas infecciones oportunistas, que se aprovechan de la debilitada salud de los pacientes, son habituales en sujetos con SIDA. El VIH afecta prácticamente a cada órgano del sistema. Los enfermos de SIDA también tienen un mayor riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer como el sarcoma de Kaposi, el cáncer cervical y cánceres del sistema inmunitario conocidos como linfomas. Además, suelen tener síntomas sistémicos de infección como fiebres, sudores nocturnos, glándulas hinchadas, escalofríos, debilidad y pérdida de peso.
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